Ese es el resultado de una investigación realizada por el Instituto de Psicología de la Universidad de Graz con 30 pacientes en fase de recuperación tras un infarto, que habían sufrido un mes antes de iniciar la terapia.
"Este es el primer estudio que muestra el efecto positivo que tiene la risa intensa en la presión sanguínea", explicó la psicóloga e investigadora de la risa Ilona Papousek, directora del proyecto de investigación.
La edad media de los pacientes que participaron en el experimento era de 68 años y todos sufrían de alta tensión arterial. La mitad de ellos se sometió durante seis meses a un entrenamiento especial, basado en una rama del yoga que se concentra en desarrollar técnicas para reír, en tres sesiones a la semana, de media hora cada una. La otra mitad participó, con la misma frecuencia y durante el mismo tiempo, en un programa de ejercicios de movimientos simples.
"Mientras la presión arterial en el 'grupo de los movimientos' permaneció básicamente igual, en el 'grupo de la risa' bajó considerablemente", explicó la experta al presentar los resultados de su trabajo en esta ciudad, capital del estado federado austríaco de Estiria.
"Por supuesto que todos los pacientes recibieron medicamentos para bajar su tensión arterial, pero el descenso fue claramente mucho mayor en los del grupo de la risa", insistió.
El método usado para alcanzar una risa intensa consiste en varias técnicas de risa intencionada o artificial, que se inicia con simples gestos de pantomima, acompañados por ejercicios de respiración.
Además del efecto sobre la tensión arterial, los miembros del "grupo de la risa" dijeron, tras el experimento, sentirse más "despiertos", menos cansados o más relajados.
Papousek recordó que, hasta el momento, existen pocos estudios científicos sobre el efecto de la risa sistemática en el organismo humano.
Esther Sternberg, del Institute of Mental Health de Bethesda, Maryland (EEUU), demostró, a través de análisis de sangre, que la risa intensa hace bajar las hormonas del estrés, mientras que Lee Berg, de la Loma Linda University en California (EEUU), pudo demostrar que tras "ataques" de risa o alegría intensas sube la actividad del sistema inmunológico.
Por su parte, la experta austríaca anunció que proseguirá con sus investigaciones y pretende estudiar el efecto del "yoga de la risa" en un grupo de maestros, mientras ya ha comenzado un experimento con estudiantes.
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